La vida no es muy seria en sus cosas [E]->[D]

Dieses Thema enthält 74 Antworten und 6 Teilnehmer. Es wurde zuletzt aktualisiert von Avatar Rea vor 11 Jahre.

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    Juan Rulfo

    La vida no es muy seria en sus cosas

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    DER GRÜNE TEXT IST SCHON ÜBERSETZT

    Aquella cuna donde Crispín dormía por entonces, era más que grande para su pequeño cuerpecito. Él sin conocer todavía la luz, puesto que aún no nacía, se dedicaba sólo a vivir en medio de aquella oscuridad y a hacer, sin saberlo, más y más lentos cada vez los pasos que daba su madre al caminar por los corredores, por el pasillo, y a veces, en alguna mañana limpia, yendo a visitar el corral, donde ella se confortaba haciendo renegar a las gallinas robándoles los pollitos, y escondiéndose dos o tres abajito del seno, quizá con la esperanza de que a su hijo se le hiciera la vida menos pesada oyendo algo de los ruidos del mundo.
    Por otra parte, Crispín, a pesar de tener ocho meses ahí dentro, no había abierto ni por una sola vez los ojos. Hasta se adivinaba que, acurrucado siempre, no había intentado estirar un brazo o alguna de sus piernitas. No, por ese lado no daba señales de vida.
    Y de no haber sido porque su corazón tocaba con unos golpecitos suaves la pared que lo separaba de los ojos de su madre, ella se hubiera creído engañado por Dios, y no faltaría, ni así tantito, para que llegara a reclamarle aunque sólo fuera en secreto.
    -El Señor me perdone – se decía -; pero yo tendría que hacerlo, si él no estuviera vivo.

    Con todo, él estaba bien vivo. Cierto es que se sentía un poco molesto de estar enrollado como un caracol, pero, sin embargo, se vivía a gusto ahí, durmiendo sin parar y sobre todo, lleno de confianza; con la confianza que da el mecerse dentro de esa grande y segura cuna que era su madre.
    La madre consideró la existencia de Crispín como un consuelo para ella. Todavía no descansaba de sus lágrimas; todavía había largos ratos en los cuales apretábase al recuerdo del Crispín que se le había muerto. Todavía, y esto era lo peor para ella, no se atrevía a cantar una canción que sabía para dormir a los niños. Con todo; en ocasiones, ella le cantaba en voz baja, como para sí misma; pero en seguida, se veía rodeada por unas ganas locas de llorar, y lorraba, como sólo la ausencia de “aquel” podía merecerlo.
    Luego se acariciaba su vientre y le pedía perdón a su hijo.
    En otras, se olvidaba por completo de que su hijo existía. Cualquier cosa venía a poner frente a ella la figura de Crispín el mayor.
    Entonces entrecerraba los ojos, soltaba el pensamiento y, de ese modo, se le iban las horas correteando tras de sus buenos recuerdos.

    Y era en aquellos momentos sin conciencia, cuando Crispín golpeaba con más fuerza en el vientre de ella y la despertaba. Luego a ella se le ocurría que los latidos del corazón de su hijo no eran latidos, sino más bien, era una llamada que él le hacía como regañándola por dejarlo solo e irse tan lejos. Y se ponía en seguida a conseguir un montón de reproches que se daba a sí misma, no parando de hacerlo hasta sentirse tranquila y sin miedo.
    Porque eso sí, tenía un miedo muy grande de que algo le sucediera a su hijo, mientras ella se la pasaba sueñe y sueñe con el otro. Y no le cabía en la cabeza sino desesperarse al no poder saber nada. “Acaso sufra”, se decía. “Acaso se esté ahogando ahí dentro, sin aire; o tal vez tenga miedo de la oscuridad. Todos los niños se asustan cuando están a oscuras. Y él también. ¿Por qué no se iaba a asustar él? ¡Ah!, si estuviera acá afuera, yo sabría defenderlo; o al menos, vería si su carita se ponía pálida o si sus ojos se hacían tristes. Entonces yo sabría cómo hacer. Pero ahora no; no donde él está. Ahí no!“ Eso se decía.
    Crispín no vivía enterado de eso. Sólo se movía un poquito, al sentir el vacío que los suspiros de su madre producían a un lado de é. Por otra parte, hasta parecían acomodarlo mejor, de modo de seguir durmiendo, arrullado a la vez por el sonido parejo y repetido que la sangre ahí cerca hacía al subir y bajar una hora tras otra hora.
    Así iba el asunto. Ella, fuera de sus ratos malos, se sentía encariñada a los días que vendrían. Y era para azorarse verla hacer gestos de alegría que todas las madres aprenden tantito antes, para estar prevenidas.
    Y el modo de cuidar sus manos, alisándolas, con el fin de no lastimar mucho aquella carne casi quebradiza que pasearía hecha un nudo sobre sus brazos.
    Así iba el asunto.
    Sin embargo, la vida no es muy seria en sus cosas. Es de suponerse que ella ya sabía esto, pues la había visto jugar con Crispín el mayor, escondiéndose de él, hasta dar por resultado que ninguno de los dos volvieren a encontrarse. Eso había sucedido.
    Pero por otra parte, ella no se imaginaba a la muerte sino de un modo tranquilo: Tal como un río que va creciendo paso a paso, y va empujando las aguas viejas y las cubre lentamente;
    mas sin precipitarse como lo haría un arroyo nuevo.
    Así se imaginaba ella a la muerte, porque más de una vez la vio acercarse. La vio también en Crispín, su esposo, y aunque al principio ne le fue posible reconocerla, al fin y al cabo, cuando notó que todo en él se maltrataba, no dudó que ella era.

    Así pues, ella bien se daba cuenta de lo que la vida acostumbra a hacer con uno, cuando uno está más descuidado.
    Aquella mañana, ella quiso ir al camposanto. Como siempre solía preguntar a Crispín, el no nacido, si estaba de acuerdo, lo hizo: “Crispín, le dijo, ¿te parece bien que vayamos? Te prometo que no lloraré. Sólo nos sentaremos un ratito a platicar con tu padre y después volveremos; nos servirá a los dos; ¿quieres?” Luego, tratando de adivinar en qué lugar podía tener sus manitas aquel hijo suyo: “Te llevaré de la mano todo el tiempo.” Esto le dijo.
    Abrió la puerta para salir; pero enseguida sintió un viento frío, agachado al suelo, como si anduviera barriendo las calles. Entonces regresó por un abrigo.
    ¿Pues qué pasaría si él sintiera frío? Lo buscó entre las ropas de la cama; lo buscó en el ropero; lo halló allá arriba, en un rinconcito. Pero el ropero estaba mucho más alto que ella
    y tuvo que subir al primer peldaño, después puso la rodilla en el segundo y alcanzó el abrigo con la puntita de los dedos. En ese momento, pensó que tal vez Crispín se habría despertado por aquel esfuerzo y bajó a toda prisa…

    Bajó muy hondo. Algo la empujaba. Debajo de ella, el suelo estaba lejos, sin alcance…

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  • Replies

    Ups, ich lese gerade noch mal die Stelle:llorar..-..lorraba!!! Ich habe bei beiden Wörtern“ weinen“ gelesen!! Sollte es überhaupt dasselbe Wort sein???

    @rea und Kasu :BEIDE SUPI !!;-)

    Trotzdem sang sie hie und da ganz leise für ihn, wie für sich selber; aber sofort überkam sie ein heftiges Verlangen zu weinen, und dann weinte sie so ausgiebig, wie es nur die Abwesenheit jenes anderen verdienen konnte.

    hatte mich nur vertippt: heißt natürlich lloraba

    Ein fürchterliches Unwetter hier im Moment in Dortmund! he bajado todas las persianas y me he enrollado como un caracol en mi casa! Nunca lo he visto antes. Einmal war grad kurz der Strom weg.
    Geh lieber jetzt wieder raus aus I-net und Pc..bis später!

    aber bisher hat doch immer die Mutter über das Kind gedacht oder gesprochen!.

    Sorry Rea, aber das stimmt nicht so: bisher haben wir über 2 Personen von einem Erzähler erfahren: selbst als diese Spruch zu Gott kam, da steht „decía“ (sie sagte). Also berichtet „uns“ jemand über beide.
    Die beide Abschnitte hat scon rolli korrigiert.

    cuya

    @rollido wrote:

    [/b]
    hatte mich nur vertippt: heißt natürlich lloraba

    Aha,dass klappt also beim Spanischen wie beim Deutschen,das man mit vertauschten Buchstaben trotzdem das richtige Wort erkennt. Cool !!!

    Prima,das wir mit dir vergleichen können.

    Kasu

    Einmal war grad kurz der Strom weg.

    Hier bei Köln ist auch „Thor“ unterwegs. Die Spielübertragung Köln-Bayern wäre fast ausgefallen (kein TV Empfang) jetzt tut es aber wieder.

    Zieh den Bayer die Lederhose aus…

    cuya

    Später streichelte sie ihren Bauch und entschuldigte sich bei ihrem Sohn.
    Manchmal vergaß sie vollkommen dass ihr Kind existierte. Irgendein Anlaß ließ die Person Crispin des Älteren (senj.) vor sich sehen.

    @rea wrote:

    Später streichelte sie ihren Bauch und entschuldigte sich bei ihrem Sohn.

    Sí.

    Jene Wiege, worin Crispín damals schlief, war viel zu groß für seinen kleinen Körper. Ohne das Licht jemals erblickt zu haben, da er noch nicht geboren war, beschäftigte er sich damit, in der Dunkelheit zu leben und ohne es zu wissen, die Schritte seiner Mutter zu verlangsamen. Jene Schritte, die sie durch Korridore/ Gänge machte, durch Flure und ab und an, an einem klaren Tag, zum Hühnerstall führten, wo sie sich damit zufrieden gab, die Hühner zu verärgern, indem sie ihre Kücken stahl, und 2 oder 3 unter der Brust zu verstecken in der Hoffnung, ihrem Kind das Leben durch das Hören weltlicher Geräusche weniger schwer zu machen.
    Andererseits hatte Crispin noch kein einziges Mal seine Augen geöffnet, obwohl er nun schon acht Monate da drinnen verbrachte.
    Es war sogar anzunehmen, dass er in seiner Kauerstellung noch nie versucht hatte, einen Arm oder eines seiner Beinchen zu strecken. Nein, es gab kein Lebenszeichen dieser Art von ihm.
    Wenn nicht sein Herzchen immer wieder einmal gegen die Wand gepocht hätte, die ihn von den Augen seiner Mutter trennte, hätte sie sich von Gott
    betrogen gefühlt, und nur ganz wenig fehlte, und sie hätte sich sogar bei ihm beschwert, wenn auch nur im geheimen.
    „Der Herr verzeihe mir“, sagte sie zu sich; „aber ich müsste es tun, wenn das Kind nicht am Leben wäre.“
    Nun, trotz allem, das Kind war lebendig und stark. Ein bisschen unbequem fühlte es sich zwar schon, weil es zusammengerollt wie eine Schnecke da drinnen sein musste, immerhin bedeutete es eine Wohltat, ununterbrochen schlafen zu dürfen, und dazu noch voller Vertrauen, denn Vertrauen schenkte das Schaukeln in der großen und sicheren Wiege, die seine Mutter war.
    Die Mutter betrachtete Crispins Dasein als Trost für sich selbst. Sie hatte sich noch nicht von ihren Tränen erholt; immer noch gab es lange Stunden, wo sie sich an die Erinnerung an den Crispin klammerte, der ihr gestorben war.
    Immer noch wagte sie es nicht, und das war das Schlimmste für sie, ein Liedchen zu singen, das sie kannte und mit dem Kinder in den Schlaf gewiegt werden.
    Trotzdem sang sie hie und da ganz leise für ihn, wie für sich selber; aber sofort überkam sie ein heftiges Verlangen zu weinen, und dann weinte sie so ausgiebig, wie es nur die Abwesenheit jenes anderen verdienen konnte.
    Später streichelte sie ihren Bauch und entschuldigte sich bei ihrem Sohn.

    Und dann:
    En otras, se olvidaba por completo de que su hijo existía. Cualquier cosa venía a poner frente a ella la figura de Crispín el mayor. Entonces entrecerraba los ojos, soltaba el pensamiento y, de ese modo, se le iban las horas correteando tras de sus buenos recuerdos. Y era en aquellos momentos sin conciencia, cuando Crispín golpeaba con más fuerza en el vientre de ella y la despertaba. Luego a ella se le ocurría que los latidos del corazón de su hijo no eran latidos, sino más bien, era una llamada que él le hacía como regañándola por dejarlo solo e irse tan lejos. Y se ponía en seguida a conseguir un montón de reproches que se daba a sí misma, no parando de hacerlo hasta sentirse tranquila y sin miedo.
    Porque eso sí, tenía un miedo muy grande de que algo le sucediera a su hijo, mientras ella se la pasaba sueñe y sueñe con el otro. Y no le cabía en la cabeza sino desesperarse al no poder saber nada. “Acaso sufra”, se decía. “Acaso se esté ahogando ahí dentro, sin aire; o tal vez tenga miedo de la oscuridad. Todos los niños se asustan cuando están a oscuras. Y él también. ¿Por qué no se iaba a asustar él? ¡Ah!, si estuviera acá afuera, yo sabría defenderlo; o al menos, vería si su carita se ponía pálida o si sus ojos se hacían tristes. Entonces yo sabría cómo hacer. Pero ahora no; no donde él está. Ahí no!“ Eso se decía.
    Crispín no vivía enterado de eso. Sólo se movía un poquito, al sentir el vacío que los suspiros de su madre producían a un lado de é. Por otra parte, hasta parecían acomodarlo mejor, de modo de seguir durmiendo, arrullado a la vez por el sonido parejo y repetido que la sangre ahí cerca hacía al subir y bajar una hora tras otra hora.
    Así iba el asunto. Ella, fuera de sus ratos malos, se sentía encariñada a los días que vendrían. Y era para azorarse verla hacer gestos de alegría que todas las madres aprenden tantito antes, para estar prevenidas. Y el modo de cuidar sus manos, alisándolas, con el fin de no lastimar mucho aquella carne casi quebradiza que pasearía hecha un nudo sobre sus brazos.
    Así iba el asunto.
    Sin embargo, la vida no es muy seria en sus cosas. Es de suponerse que ella ya sabía esto, pues la había visto jugar con Crispín el mayor, escondiéndose de él, hasta dar por resultado que ninguno de los dos volvieren a encontrarse. Eso había sucedido.
    Pero por otra parte, ella no se imaginaba a la muerte sino de un modo tranquilo: Tal como un río que va creciendo paso a paso, y va empujando las aguas viejas y las cubre lentamente;
    mas sin precipitarse como lo haría un arroyo nuevo.
    Así se imaginaba ella a la muerte, porque más de una vez la vio acercarse. La vio también en Crispín, su esposo, y aunque al principio ne le fue posible reconocerla, al fin y al cabo, cuando notó que todo en él se maltrataba, nu dudó que ella era.
    Así pues, ella bien se daba cuenta de lo que la vida acostumbra a hacer con uno, cuando uno está más descuidado.
    Aquella mañana, ella quiso ir al camposanto. Como siempre solía preguntar a Crispín, el no nacido, si estaba de acuerdo, lo hizo: “Crispín, le dijo, ¿te parece bien que vayamos? Te prometo que no lloraré. Sólo nos sentaremos un ratito a platicar con tu padre y después volveremos; nos servirá a los dos; ¿quieres?” Luego, tratando de adivinar en qué lugar podía tener sus manitas aquel hijo suyo: “Te llevaré de la mano todo el tiempo.” Esto le dijo.
    Abrió la puerta para salir; pero enseguida sintió un viento frío, agachado al suelo, como si anduviera barriendo las calles. Entonces regresó por un abrigo.
    ¿Pues qué pasaría si él sintiera frío? Lo buscó entre las ropas de la cama; lo buscó en el ropero; lo halló allá arriba, en un rinconcito. Pero el ropero estaba mucho más alto que ella
    y tuvo que subir al primer peldaño, después puso la rodilla en el segundo y alcanzó el abrigo con la puntita de los dedos. En ese momento, pensó que tal vez Crispín se habría despertado por aquel esfuerzo y bajó a toda prisa…

    Bajó muy hondo. Algo la empujaba. Debajo de ella, el suelo estaba lejos, sin alcance…

    so ein Unwetter hab ich noch nie gesehen in Do!! Ganze Stadtviertel unter Wasser, 185 qm/l in zwei Stunden! Hagel Taubeneiergroß, Hauptverkehrsstrassen gesperrt, Nebenstrassen kniehoch unter Wasser,ohne dass man die Strassen noch erkennen kann; Fussballspiel natürlich abgesagt. Ich glaub es einfach nicht, GottseiDank keine Schäden hier am Haus oder Keller unter Wasser wie woanders…

    aber weiter im Text:

    .
    En otras, se olvidaba por completo de que su hijo existía. Cualquier cosa venía a poner frente a ella la figura de Crispín el mayor. Entonces entrecerraba los ojos, soltaba el pensamiento y, de ese modo, se le iban las horas correteando tras de sus buenos recuerdos.

    Hie und da vergaß sie auch ganz und gar, dass ihr Kind Wirklichkeit war. Irgend eine Kleinigkeit genügte, ihr die Gestalt des älteren Crispin vor Augen zu führen. Dann kniff sie die Augen zu, ließ ihre Gedanken schweifen, stundenlang, und wurde fortgetragen von ihren schönen Erinnerungen.

    Hier gehts weiter, der/die nächste bitte: 😉

    Y era en aquellos momentos sin conciencia, cuando Crispín golpeaba con más fuerza en el vientre de ella y la despertaba.

    @rollido wrote:

    so ein Unwetter hab ich noch nie gesehen in Do!! Ganze Stadtviertel unter Wasser, 285 qm/l in zwei Stunden! Hagel Taubeneiergroß, Hauptverkehrsstrassen gesperrt, Nebenstrassen kniehoch unter Wasser,ohne dass man die Strassen noch erkennen kann; Fussballspiel natürlich abgesagt. Ich glaub es einfach nicht, GottseiDank keine Schäden hier am Haus oder Keller unter Wasser wie woanders…

    So schlimm ist das bei euch 😯 ohje, dann freu ich mich schon auf die Nacht.. ich bin grad ca. 2 Stunden nördlich von Dortmund und *noch* ist hier alles trocken..
    Aber ein Glück, dass bei dir alles heile geblieben ist 🙂

    Hi Rolli,

    gut, dass es bei Dir heil geblieben ist!!

    Du hast uns einen Satz geschenkt 😆
    Ich gehe jetzt jagen, aber nachher schaue ich noch mal rein, vielleicht ist dann nochein Satz für mich da 😉

    Rea

    Y era en aquellos momentos sin conciencia, cuando Crispín golpeaba con más fuerza en el vientre de ella y la despertaba.

    Und er war zu diesem Zeitpunkt ohne Gewissen, als Crespín mit viel Kraft im Mutterleib schlug und sie weckte. ?????

    kleine Hilfestellung..

    Hie und da vergaß sie auch ganz und gar, dass ihr Kind Wirklichkeit war. Irgend eine Kleinigkeit genügte, ihr die Gestalt des älteren Crispin vor Augen zu führen. Dann kniff sie die Augen zu, ließ ihre Gedanken schweifen, stundenlang, und wurde fortgetragen von ihren schönen Erinnerungen.

    Y era en en aquellos momentos
    Und es war in (diesen) Momenten/Augenblicken/(siehe „eben oben-kleine Schrift“ diese Augenblicke, wo sie träumt….)
    sin conciencia (frei übersetzt: in diesen Augenblicken wo sie träumt(ohne Bewußtsein ist..)

    cuando Crispin golpeaba con más fuerza en el vientre de ella y la despertaba.
    als Crispin mit mehr Kraft („als sonst“) in ihrem (Mutter)leib schlug und sie weckte.

    Original-Übersetzung:
    In solchen Augenblicken wurden Crispins Stöße in ihrem Bauch kräftiger, und sie erwachte aus ihrer Versenkung.

    Luego a ella se le ocurría que los latidos del corazón de su hijo
    no eran latidos, sino más bien, era una llamada que él le hacía como regañándola por dejarlo solo e irse tan lejos.

    Später meinte sie, dass die Schläge des Herzens ihres Sohnes keine Schläge waren, sondern eher war es ein Zeichen, dass er ihr gab wie um sie auszuschimpfen weil sie ihn allein ließ, und sich so weit gehen ließ.

    War noch ein Satz da und e kenne ich nicht, soll es ein y sein oder el?
    Ich hab es als y gelesen.

    So,
    buenas noches a todo
    Rea

    meintest du das hier?: dejarlo solo e irse…? Ist korrekt, Regel später dazu

    (Rea)
    Später meinte sie, dass die Schläge des Herzens ihres Sohnes keine Schläge waren, sondern eher war es ein Zeichen, dass er ihr gab wie um sie auszuschimpfen weil sie ihn allein ließ, und sich so weit gehen ließ. (..weil..sie ihn allein ließ und soweit weg ging)

    (O-Übers.)
    Dann glaubte sie zu spüren, die Herzschläge ihres Kindes seien gar keine Herzschläge, sondern eher eine Aufforderung an sie, eine Art Vorwurf, weil sie es allein gelassen hatte und so weit fortgegangen war.

    („eine Art Vorwurf“ kommt zumindest jetzt noch nicht im span.Text so gar nicht vor, ist ziemlich frei übersetzt der Satz und eingefügt, im Original heißt es ja wirklich :regañandola=“sie ausschimpfend“, was wiederum in der dt. Übers. nicht erscheint)

    Danke Rolli,

    ich dachte aber irse hieß hinfallen und habe desdhalb sich gehen lassen genommen, weil sie ja wohl eigentlich auch nicht wirklich ging, sondern sich gedanklich von ihm entfernte, oder???

    Das schöne an diesem Text ist, dass man ihn eigentlich versteht, auch wenn bei der wörtlichen Übersetzung dann die eine oder andere Schwierigkeit entsteht, denn Sinn kann man so erfassen fasst ohne Wörterbuch.

    Gruß Rea

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